En los últimos meses, las empresas Google, Uber y Tesla han protagonizado titulares de prensa en cuanto al desarrollo de taxis autoconducidos para las grandes ciudades. Pero una empresa más pequeña, nuTonomy, impulsada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge, Estados Unidos, ha entrado en cierta manera a escondidas en esa carrera tecnológica entre gigantes. La nueva compañía ya está desarrollando toda una flota de taxis sin conductor para actuar como una forma más conveniente de transporte público, ayudando al mismo tiempo a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la densamente poblada ciudad-estado de Singapur.

 

“Esto podría convertir al hecho de compartir el coche en algo que sea casi tan conveniente como poseer tu propio automóvil privado, pero con la accesibilidad y el coste del transporte público”, afirma el cofundador de nuTonomy y director en jefe de tecnología Emilio Frazzoli, profesor del MIT de ingeniería aeronáutica y astronáutica.

 

Los taxis sin conductor de la nueva empresa siguen trayectorias óptimas para recoger y dejar pasajeros y así reducir la congestión en el tráfico. Sin la necesidad de pagar a los conductores, deberían ser más baratos que Uber y los taxis convencionales. Son también coches eléctricos, fabricados a través de acuerdos con constructores de automóviles, que producen niveles más bajos de emisiones de gases de efecto invernadero que los vehículos convencionales.

 

La semana pasada, nuTonomy pasó su primera prueba de conducción en Singapur; uno de estos taxis sin conductor circuló siguiendo una ruta con obstáculos preparados, sin incidentes. Ahora, nuTonomy se halla en el proceso de obtener la aprobación para realizar ensayos en carretera en un distrito con mucha actividad de negocios, llamado One North, escogido para pruebas de vehículos autónomos. Se planea que en unos pocos años nuTonomy despliegue miles de taxis sin conductor en Singapur. La compañía actuará como proveedor de servicios para mantener los vehículos y determinar cuándo y cómo pueden circular de forma segura.

 

Pero sigue planteándose una gran pregunta: ¿van a dejar sin trabajo los taxis sin conductor al personal del transporte público? En Singapur, dice Frazzoli, eso es improbable. “En Singapur quieren tener más autobuses, pero no consiguen encontrar gente que los conduzca de noche”, señala.

 

Algo importante es que los servicios de taxi sin conductor utilizados para el transporte público, como los de nuTonomy, podrían promover un uso más amplio de los coches eléctricos, dado que los consumidores no necesitarán comprar automóviles caros o preocuparse por encontrar estaciones de recarga. Esto podría tener un impacto notable en el medio ambiente. Un estudio de 2015 publicado en Nature Climate Change informó que hacia 2030 los taxis autónomos, y en concreto los coches híbridos y eléctricos más eficientes que se usen en todo el mundo, podrían producir una emisión de gases de efecto invernadero un 94 por ciento inferior, por milla, que los convencionales.

 

Frazzoli no puede realmente comparar los taxis de nuTonomy con los de Google, Uber o Tesla, ya que su tecnología sigue siendo secreta. Pero el software de nuTonomy, basado en las investigaciones del propio Frazzoli, de Karl Iagnemma, director general de la empresa, y de otros, incluye unas cuantas innovaciones clave.

 

Una de ellas es la gestión avanzada de flotas, derivada de un trabajo previo de Frazzoli, durante el cual escribió algoritmos destinados a coordinar enjambres de drones para los militares estadounidenses. Usando conceptos similares, Frazzoli, Iagnemma y los ingenieros de nuTonomy diseñaron otros que permiten que un número mínimo de coches transporte a las personas por una ciudad, aliviando la congestión del tráfico y reduciendo las emisiones.

 

En un artículo de 2014 publicado en Road Vehicle Automation, Frazzoli y sus colegas estimaron que unos 300.000 taxis sin conductor, en teoría, podrían hacer el trabajo de los 780.000 coches privados que operan actualmente en Singapur, manteniendo al mismo tiempo los tiempos de espera por debajo de los 15 minutos. Eso es una reducción de un 60 por ciento en el número de vehículos funcionando en la ciudad.

 

Crédito: Noticiasdelaciencia

Foto: El equipo de nuTonomy, incluyendo a Emilio Frazzoli (el tercero por la izquierda, de pie), con uno de sus coches sin conductor.  Cortesía de nuTonomy